Cuando se trató de buscar culpables, el verdugo miró para otro lado, el juez dio el asunto por zanjado, los testigos no quisieron saber nada más del tema, los abogados se perdieron entre papeles, la policía desapareció de escena, los agravantes dejaron de serlo y las pruebas fueron circunstancias. Sólo las víctimas siguieron en su sitio, eternamente olvidadas.
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