La mejor terapia para los tiempo que corren debe ser el sentido del humor. Nada nuevo. A mal tiempo buena cara. Algunos de mis alumnos y alumnas, me reciben siempre con un: “Profe, un chiste”. Con el humor me los gané cuando peor nos iba.
Crisis, deshumanización, tragedias naturales y sociales, corrupción, relativismo ético, perdida del sentido, fracaso social… ¿Dónde escondimos la felicidad? ¿cuándo se instaló en nosotros esta terrible sensación de abismo, este inagotable sentido del horror?
Necesito que alguien me cuente un chiste.



Hoy la marea estaba alta, pasear entre su olas muertas se hacía muy complicado por los túmulos que forma la arena allí donde pierden su fuerza y ganan la batalla las sombrillas. La playa estaba viva a esa hora del almuerzo en la que se va desangrando de bañistas, no sé si por el hambre o porque el verano se aleja poco a poco…
