
Hoy hace un mes que Alejandro está ingresado en la Unidad de Internamiento Breve del Hospital Doctor Negrín, desde aquel 28 de junio supe que no era el lugar adecuado para él, pero allí sigue.
Mis preguntas continúan y las respuestas siguen sin llegar. ¿Por qué seguimos sintiéndonos solos e impotentes después de haber pasado por todos los Servicios Sociales, después de haber hablado con jefes de servicio, consejeros, consejeras, amigos/as políticos, fiscalías de menores y del discapacitado? ¿Por qué seguimos esperando llamadas prometidas que no llegan? ¿Por qué tengo tanta rabia este verano de que agosto sea un mes inhábil? ¿Por qué tengo la sensación de que ser buenos padres, preocupados e implicados en luchar por las necesidades de nuestro hijo, nos esté restando posibilidades de obtener soluciones?
La ley de dependencia se nos vendió como el principio del fin de nuestros sufrimientos en solitario. Pero no sólo no han llegado las ayudas económicas, ni asistenciales; sino que nadie habla de las infraestructuras necesarias para dar una respuesta digna y adecuada a millares de dependientes y sus familias.
A cualquier familia le duele que se presuma de unos logros, que no digo que sean inciertos, pero lo que sí sabemos es que son insuficientes. Para mí y mi familia, son del todo insuficientes.
En el caso que a me ocupa, sólo unos pocos datos comparativos en relación a otras ciudades de provincia españolas:
- Valladolid cuenta con dos centro de educación especializada, dos centros de día para adultos, dos residencias.
- Burgos: centro educativo especializado, centro de día para adultos, apoyo ambulatorio, viviendas tuteladas, Residencia Hispania.
- León: centro educativo especializado.
- Cataluña: cuatro residencias, dos centro especializado, siete centros de día, cinco centros de terapia ocupacional, talleres, empleo con apoyo, dos centros de rehabilitación psicosocial, una granja, una tienda, un restaurante, un Centro neuropsicopedagógico, cuatro centros de educación especializada, multitud de hogares tutelados.
- Valencia: hogares, centro de día, residencia.
- Badajoz: centro de día y hogares.
- A Coruña: colegios, centros de día, residencia, unidad Clínico Asistencial de Trastornos de Espectro Autista e Xerais do Desenvolvemento.
- Vilanova de Arosa: colegio, centro de día, centro ocupacional, piso tutelado.
- Santiago de Compostela: Centros de educación especializada, centros ocupacionales, empleo con apoyo, residencias, viviendas tuteladas.
- Vigo: Centro de educación especial, centro ocupacional-residencial, centro de formación, talleres, una empresa.
- Palma de Mallorca: colegio, centro de día, residencia.
- Madrid: Una clínica especializada, 3 escuelas de familias, 6 residencias de adultos, 5 Centros de Educación Especializada para alumnos/as con TGD, guarderías, ecuelas de Verano, formación de familias y profesionales especializados, 1 centro de FP esp., hogares y residencias tuteladas, 10 centros de día.
- País Vasco: centro especial de empleo, colegio, residencia, centro de día, viviendas tuteladas.
(Datos extraídos de la web oficial del Instituto de Salud Carlos III)
¿Saben cuáles son las infraestructuras en Canarias para menores con autismo? Un centro de día en Tenerife y nada más.
Mi hijo Alejandro lleva cinco años con episodios de agresividad, lleva quince años recibiendo psicoterapia sufragada por nosotros. Desde hace seis está en manos de especialistas y psiquiatras que han agotado todos los recursos farmacológicos y terapéuticos a los que se puede tener acceso. Llevamos desde diciembre buscando una salida a una situación que en casa, repito, después de aguantar cinco años solos, se ha hecho insostenible y tremendamente peligrosa para él y para los que convivimos con él. Pues la única posibilidad, al ser menor, es que sea la administración la que se encargue de buscarle un centro en la península y enviarlo allí.
Ya casi nadie justifica, siquiera, que los presos etarras sean separados de sus lugares de origen; nosotros estamos condenados a separarnos de él si queremos su bienestar y el nuestro.
Pero si esto aún es duro, más duro es decirles que ha fecha de hoy, como dije antes, seguimos esperando una respuesta. El pasado 3 de junio nos dirigimos a la Dirección General de Protección al Menor y la Familia para solicitar ayuda y protección ante esta situación, el día 8 se dio registro de entrada a los informes psiquiátricos y sociales del caso de mi hijo, conseguimos ser recibidos por el jefe de servicio el 16 de junio ( que se negaba de entrada a hacerse cargo del caso ) y tras la reunión se comprometió a buscarnos una salida y comunicárnosla antes de irse de vacaciones el día 30. El día 1 de julio me personé en dicha Dirección General al no tener ninguna noticia de ellos; y tras mirar en la base de datos, me informaron que no existía ningún expediente a nombre de mi hijo, que ni siquiera estaban los informes de los que yo tenía registro de entrada, y que nadie estaba asignado al caso. Nadie sabía nada después de un mes esperando.
El día 2 de julio me encaminé a la Fiscalía del Menor y a la Fiscalía Civil de Discapacidad, tampoco saben muy bien qué hacer, más preguntas.
El día 13 de julio me planté en unas jornadas del CERMI Canarias, a las que asistía la Sra. Consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias. Cuando llegó el turno de ruegos y preguntas le expuse los míos, tras escucharme me dijo que tomaría cartas en el asunto y que le diera mis datos a una de sus asesores, que me llamarían (una vez más). Así lo hice, sigo esperando la llamada (una vez más).
¿Cuánto más tendremos que esperar? ¿Cuántas familias más están en esta situación y esperan una respuesta de nuestra administración autonómica?
Alejandro lleva un año reconocido como gran dependiente ¿para qué? No hemos recibido ninguna ayuda.
Diecisiete años gobernando Canarias deben dar para más de lo que tenemos en este terreno, vanagloriarse de los logros es ridículo en este caso, pero más lo es lanzar balones fuera cuando se trata de escurrir el bulto.
Por favor, dejen de bobiár con trenecitos, dejen de jugar a polis y cacos, dejen de querer ser como Pepe, dejen nuestras playas en paz. No lancen más balones fuera y pónganse a trabajar. Hay millares de personas que estamos esperando. También somos de su gente, o eso creemos.