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INFORME DEL VIAJE
INFORME_DE_LA_VISITA_A_EL_AAIUN_13-_12-2010
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INFORME_DE_LA_VISITA_A_EL_AAIUN_13-_12-2010
Entre los días 11 y 12 de diciembre un grupo de 20 personas, de observadores internacionales del conflicto saharaui permanentemente instado por intereses mezquinos, tanto españoles como internacionales, hemos sido retenidos por la policía marroquí en el barco Volcán de Tejeda, en el puerto del Aaiún.
Con motivo de la celebración del día internacional de los derechos humanos queríamos comprobar la situación del pueblo saharaui en los territorios ocupados ilegalmente por la dictadura marroquí nada más llegar tuvimos un recibimiento hostil por parte de un centenar de colonos que portaban banderas marroquíes y fotografías del rey alauita. Antes de que el barco atracara se oían insultos y amenazas dirigida al pasaje.
El desembarco se hizo lentamente, el grupo de observadores internacionales fue apartado del resto de pasajeros para pasar en último lugar el control de pasaporte. La policía marroquí actuó con ironía y premeditación pudiendo comprobar cómo traían una serie de folios impresos con todo tipo de datos nuestros, nombres, afiliaciones, militancias políticas para después de un par de horas negarnos la entrada mientras cuatro pasajeros, 3 belgas y uno británico, pasaron el control sin ningún tipo de incidencia. Por todo ello es fácil deducir que el gobierno marroquí no quiere testigo de la continua violación de los derechos humanos que se está ejerciendo sobre la población saharaui del Aiún.
Desde aquí, desde el territorio donde se reproducen a diario lesiones contra el pueblo que sólo aspira a su libertad y a su legitima
independencia queremos hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que de forma contundente se adopten de una vez posturas y se materialicen acciones para que sin más demora se garanticen el acceso a la autodeterminación del pueblo saharaui que por intereses interese del neoliberalismo imperante permanece, intencionadamente, anclado en el tiempo. Llamamiento dirigido especialmente al gobierno del reino de España para que abandone de una vez la actitud cobarde y colaboracionista con este régimen corrupto. Es intolerable que se supediten los derechos humanos a los interés económicos y estratégicos a consta de convertir en victimas al pueblo saharaui negándole el más elemental derecho a la vida digna y a que sea el único protagonista de su propia historia.
Mientras escribíamos esta crónica urgente, y al tiempo que desplegamos una bandera de la Republica Árabe Saharaui Democrática en la cubierta del barco, han vuelto a arreciar los insultos de los colonos que permanecen en la explanada del muelle, agravados con intentos de agresiones hacia nosotros y nosotras lanzándonos palos y piedras, comprobamos como algunos de los policías que con ironía nos interrogaron e a nuestra llegada participaban sin ningún tipo de recato en las acciones de descritas.
Acto seguido nos convoca el sobrecargo de la embarcación para comunicarnos la presión continua que viene recibiendo de la gendarmería royal para que depongamos nuestro pacifico acto testimonial de apoyo al pueblo saharaui pues si se reitera contemplarían la posibilidad de ordenar la inmediata partida del barco del recinto portuario donde permanecemos atracados
Si esto es así con ciudadanos y ciudadanas que oficialmente se encuentran fuera de lo que ellos consideran un territorio marroquí
por aplicación de las normas del derecho internacional cual será la macabra situación en la que se encuentran día a día la población saharaui que vive en los territorios ocupados.
Quienes desde la hipocresía y la indiferencia pretenden eludir la gravedad de este conflicto, vengan, miren y comprendan. Hay realidades tan injustas que no admiten interpretaciones, es triste que seamos ciudadanos civiles, de a pie, los que tengamos que imponernos para que se cumpla lo más elemental, lo incuestionable, lo que no es negociable, el respeto a los derecho humanos, que tengamos que asumir una responsabilidad que le compete a organismos internacionales y a los gobierno implicados en la resolución del conflicto.
Nota: Las personas participantes en esta delegación son parte de las siguientes organizaciones, Red Canaria de Escuelas Solidarias, Intersindical Canaria, Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, Puente Humano y Nueva Canarias, así como varios estudiantes a título personal.
Un grupo de colonos marroquíes los ‘recibió’ con gritos e insultos este domingo en el Puerto.
“Hay valores por los que merece la pena hacer sacrificios”, la frase es de Howard Koch, uno de los guionistas de la película Casablanca. El barco de naviera Armas que cada fin de semana comunica Gran Canaria con el Aaiún se convirtió la madrugada de este domingo en el café de Rick, el local más popular de la ciudad marroquí que dio nombre a la oscarizada película que protagonizaron Ingrid Bergman y Humprey Bogart. No había ninguna banda de música dispuesta a tocar la Marsellesa en un momento culmen, pero sí había espías, espías por todos los lados.
Si salías a cubierta a disfrutar de la noche, del mar plato bajo la luna, te seguía un policía marroquí. El profesor Helio Ayala, de la Red de Escuelas Solidarias, cuenta a CANARIAS AHORA desde el barco que “nosotros nos sentamos todos juntos, pero si alguno iba al baño o quería dar un paseo por la cubierta siempre tenía a alguien cerca vigilándolo, la verdad es que no los dejamos dormir”. Fue una noche entretenida para la veintena de activistas proderechos humanos que este sábado por la noche salieron de la capital grancanaria con destino a El Aaiún. [Leer más]
El profesor Helio Ayala relata que las fuerzas de seguridad marroquíes les lanzaron “piedras y palos”.
El profesor Helio Ayala, miembro de la Red de Escuelas Solidarias y uno de los 20 activistas canarios a los que la policía marroquí impidió la entrada en el Aaiún este domingo, ha asegurado que también fueron vigilados por policías marroquíes en el trayecto de regreso a Gran Canaria a bordo del ferry de Naviera Armas.
En declaraciones al programa El Correíllo, de CANARIAS AHORA RADIO, Ayala ha relatado que, desde que los activistas pro derechos humanos subieron al barco la noche del pasado sábado, “la policía secreta iba a todos lados con nosotros y nos hacían fotos desde la cubierta”. “Tenían información nuestra impresa, con detalles sobre nuestra profesión, afiliación política…”, cuenta. [Leer más]
La delegación Canaria que anoche partió hacia el Aaiún, en el Sahara Occidental, para constatar la situación que se está viviendo en esta ciudad y verificar el estado en que se encuentra la población saharaui en los territorios ocupados por Marruecos tras el asalto al campamento de Gdeim Izik, no ha podido desembarcar por orden de la policía de frontera marroquí. A la llegada al muelle de destino, como viene siendo habitual, un grupo de supuestos colonos marroquíes les esperaban con banderas de Marruecos y fotografías de Mohamed VI, profiriendo insultos contra los y las activistas canarios que permanencia en el barco.
La policía marroquí, tras dejar entrar sin problemas a personas de otra nacionalidad que hacían turismo, identificó a la delegación canaria comentándoles que comprobados sus datos les comunicarían si podían o no desembarcar.
Tras dos horas y media de espera sin obtener respuesta alguna, los activistas salieron a cubierta diciendo y ondearon una bandera saharuai a la vez que lanzaban consignas a favor del cumplimiento de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental, los colonos marroquís que se encontraban en el muelle fueron llamados y azuzados por la policía para que insultaran y agredieran a los y las participantes en la acción lanzándoles palos hacia la cubierta, a la vez que la propia policía, incluido el responsable que había subido a identificarles, proferían también insultos y hacían gestos obscenos dirigidos al grupo que se encontraba en el barco.
En estos momentos la totalidad de la delegación continua en el barco encontrándose todos bien.
Una veintena de observadores canarios permanecen en el interior del barco de Armas tras no ser autorizados a desembarcar en El Aaiun. Este grupo de canarios, entre los que hay miembros de Intersindical Canaria o Red de Escuelas, tenían el propósito de visitar El Aaiun para verificar el cumplimiento de los derechos humanos, “caminar por las calles y hablar con ellos”, precisó.Una veintena de observadores canarios, la mayoría de la Asociación Canaria de Amigos del Pueblo Saharaui, permanecen desde las 08:30 horas de hoy en el interior del barco de la naviera Armas que los trasladó desde Las Palmas de Gran Canaria, de donde partieron a las 23:30 horas de anoche, hasta El Aaiun (Sahara Occidental). Una portavoz de esta organización, María del Carmen Cabrera, ha explicado a ACN Press que a su llegada al puerto las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron el desembarco del pasaje con pasaporte marroquí, mientras que retuvieron por unos momentos al resto.
Finalmente todos, a excepción de los activistas, abandonaron la nave. “Nos dijeron [las fuerzas marroquíes] que por nuestra seguridad lo mejor era no bajarnos”, indica esta activista, ya que según explicó en el momento en que arribaron a la capital de la ex colonia española había una manifestación de saharauis con banderas de Marruecos, que podrían amenazar su integridad.
En este sentido, Cabrera recordó que se trata de colonos marroquíes que adoptan las vestimentas típicas saharauis. En la zona había un “despliegue tremendo” de policía, a pesar de lo que durante unos minutos expresaron con cánticos y consignas la necesidad del respeto a los Derechos Humanos en la zona y la necesidad de atender al derecho de autodeterminación del Sahara. “Se pusieron violentísimos”, lamentó la portavoz, que aseguró que fue entonces cuando varios policías “intentaron entrar al barco”, lo que impidió la tripulación “al recordarles que se trata de suelo español”.
Asimismo, según su testimonio, conminaron a ésta a abandonar el puerto de forma inmediata, a pesar de que la salida del barco está prevista para las 22:00 horas.
Este grupo de canarios, entre los que hay miembros de Intersindical Canaria o Red de Escuelas, tenían el propósito de visitar El Aaiun para verificar el cumplimiento de los derechos humanos, “caminar por las calles y hablar con ellos”, precisó.
EUROPA PRESS
Los 20 activistas canarios a los que el Gobierno marroquí impidió el acceso al Sáhara occidental desde El Aaiún han pedido a España que “abandone su actitud cobarde y colaboracionista” respecto a Marruecos y el conflicto del Sáhara, según un documento realizado por los activistas y remitido a los medios por Intersindical Canaria.“Llamamiento dirigido especialmente al gobierno del reino de España para que abandone de una vez la actitud cobarde y colaboracionista con este régimen corrupto. Es intolerable que se supediten los derechos humanos a los interés económicos y estratégicos a costa de convertir en víctimas al pueblo saharaui negándole el más elemental derecho a la vida digna y a que sea el único protagonista de su propia historia”, explicaban. [Leer más]
La policía marroquí ha impedido este domingo a una veintena de activistas canarios desembarcar en el puerto de El Aaiún, a donde se habían desplazados en un barco de la Naviera Armas desde Las Palmas de Gran Canaria integrantes de Intersindical Canaria o Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, entre otros.
Los activistas, que regresarán en el mismo barco, se habían desplazado hasta El Aaiún para conocer “in situ” la situación que sufre el pueblo saharaui, según confirmó a Europa Press el representante del Frente Polisario en Canarias, Hamdi Manusur.
Actualmente, se encuentran en el interior del barco, después de que agentes de la policía marroquí sólo dejaran desembarcar a quienes tenían pasaporte de Marruecos.
Una veintena de observadores canarios pertenecientes a la red de amigos del pueblo saharaui en las Islas partió este sábado por la noche hacia El Aaiún en el trayecto de la línea regular de Naviera Armas que une Gran Canaria con la capital del Sahara Occidental. Desde Canarias, las organizaciones cercanas al pueblo saharaui, siguen intentando entrar en una ciudad que consideran sitiada y que otros ya han olvidado, asegura una de las observadoras. [Leer más]
Televisión Canaria
El grupo de veinte activistas pro saharauis procedentes de Gran Canaria que denunció que la policía marroquí les impidió desembarcar en El Aaiún alegando “razones de seguridad” partió anoche de nuevo hacia Las Palmas.
El barco salió de la capital administrativa del Sahara Occidental sobre las 22:30 hora local y GMT, informó a EFE Mari Carmen Cabrera, activista perteneciente a la Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui.
La expedición estaba conformada también por miembros de, entre otras, la Red Canaria de Escuelas Solidarias, la ONG Puente Humano e Intersindical Canaria, y algunos de ellos tenía previsto quedarse en la ciudad una semana.
Uno de los activistas, Eliodoro Ayala, explicó que a su llegada, a las 08:00, hora local y GMT, fueron recibidos por un centenar de marroquíes que portaban palos y banderas de ese país y que se agolparon en el muelle gritando consignas en un tono agresivo.

Si yo fuese poeta y tuviera un desengaño amoroso, quizá tendría que empezar escribiendo: Hoy me siento muy triste, ella me ha abandonado por otro y me ha dejado perdido en la inmensidad de una realidad que desconozco. Ahora serán otros labios los que besen los suyos, otras manos la que acaricien su cuerpo, otros ojos los que miren su corazón. Ella será feliz y yo lamentaré su pérdida, aunque nadie podrá arrancármela del corazón; ni ella misma. Hoy me siento solo y triste.
Todo eso y mucho más escribiría hoy, pero no soy poeta, aunque mi corazón este desgarrado de dolor.
Tengo la mirada perdida y mis ojos en la lejanía solo ven terror, barbarie y sangre. Oigo gritos lejanos que me piden ayuda que no puedo dar. Mis ojos se cubren de lágrimas y la impotencia me acobarda, me destruye, me desgarra las entrañas. Mis hermanos me llaman y yo los oigo, los siento y mi mano no llega a ellos. El humo me ciega, me hace llorar pero me niego a cerrar los ojos. Los mantengo abiertos, y a través de mis lágrimas veo imágenes que me impactan; niños que lloran, mujeres que sangran, ancianos que huyen y hombres que mueren.
Me niego a ser impasible ante el criminal, reniego del pacifismo estúpido y amoral que se utiliza para subyugar al más débil. Vomito mi rabia con la mirada ante la atadura de lo correcto y me convierto en esclavo del mundo real. El mundo que mira para otro lado, el que permite la muerte de niños inocentes, el que asesina mujeres embarazadas, el que desprecia la dignidad.
Me niego a pertenecer a ese mundo irreal e inhumano, lo denuncio y lo desprecio. Le doy la espalda y escupo sobre sus estúpidas leyes ignominiosas y marrulleras.
No acepto la paz de los poderosos. Aquellos que con la sonrisa en los labios asesinan a escondidas, torturan y violan los derechos más elementales. Los que venden armas para aplastar la rabia contenida de los pueblos. Los que tienen talante pero no tienen talento.
Saco de lo más profundo de mi alma el recuerdo de los compañeros muertos, torturados, humillados y despreciados para que mi grito rebelde sea permanente. Digo alto y fuerte: ¡Me niego a aceptarlo!
Mi mirada será más triste, mi sonrisa apenas será una mueca, mientras persista en mi mente el sufrimiento de los miles de compatriotas que sufren diariamente las injusticias.
Reniego del hecho consumado y me uno al grito desgarrador de los jóvenes de mi tierra. Pido armas para no morir de rodillas, para defender mi dignidad; para que nuestras mujeres sepan que sus hijos morirán con la cabeza alta, mirando al cobarde enemigo a los ojos. Que la muerte no es muerte si está en juego mi dignidad. No quiero morir acorralado sin posibilidad de defensa, quiero hacerlo en libertad, a la luz del sol o al abrigo de las estrellas de mi desierto.
Basta ya de intereses de estado, de alabar tiranías, de esclavitud consentida, de derechos inhumanos, de venta de armas, de expolio, de torturas, de desapariciones, de realidades irreales.
Basta ya de injusticias, de palabras vacías, de mentiras piadosas, de mercadeo con nuestro destino. No deseo referéndum, ni autodeterminación, ni que otros decidan por mi, mi destino lo elijo yo. Pedir libertad me ha convertido en un delincuente, en un refugiado, en un sin tierra, en un nadie.
No negocio mi muerte, ni acepto estrechar la mano tendida y ensangrentada del asesino de mis hermanos. Desprecio el politiqueo barato de soluciones inciertas. Aborrezco la vileza de las declaraciones interesadas, donde la vida humana está por debajo de los intereses comerciales. Denuncio el servilismo y la corrupción, el besamanos y el miedo, la esclavitud y el racismo.
Admiro a la gente, a los que salen a la calle y reclaman, a los que se oponen, a los que no aceptan, a los que denuncian, a los que te abrazan. Amo a mis mujeres, a mis ancianos, a mis hombres, a mis niños, en definitiva, amo la vida.
Mi dignidad es sagrada, por eso hoy se ha roto algo en mi interior. Ya no soy el mismo. Mi existencia es más triste y efímera. Ya he dejado ser yo y soy nosotros. Tengo la mirada triste de los hombres, el llanto contenido de las madres y las lágrimas de los niños del Sahara.
No soporto tanta impunidad. Hoy me duele el alma y me siento solo y triste.
14 de febrero de 2010 – 35 años del Acuerdo Tripartito de Madrid
Todos los focos y las buenas intensiones se centraron en aquel hueco que se abrió para la esperanza. Ahora, que las luces y las cámaras se apagan, me pregunto qué ocurriría si empleáramos la misma atención, las mismas intenciones, los mismos esfuerzo en sacar del pozo a todos los que a diario se hunden más y más en las profundidades del olvido.
Mi habitación en La Habana daba a un patio interior que tenía mucha resonancia. El ama de casa me advirtió que hacia la medianoche oiría el orgasmo de la mulata del primero derecha; luego, al amanecer, me despertaría el canto de una docena de gallos que los vecinos criaban en las terrazas y enseguida, abajo en el solar, comenzaría a llorar Camilito, el hijo de la negra Teresa. Todo se producía según lo esperado cada noche, aunque el llanto del niño parecía no tener fin cuando empezaba a llorar después de que cantaran los gallos. Camilito berreaba sin parar, a veces se encanaba y al quedarse más de un minuto sin respiración yo creía lleno de angustia que había muerto, pero ese silencio sólo era un punto de apoyo para redoblar el sollozo con más fuerza todavía. En medio de su berrinche, que podía durar una hora o más, se oía la voz melodiosa de la negra Teresa, que decía: “Camilito, mi amol, qué te paaasa”. Al final el niño conseguía ser atendido y su llanto había tenido un sentido. Los bebés lloran como un mecanismo de defensa cuando sienten hambre, sed, frío, calor u otra molestia. Basta un mínimo problema, el biberón, el chupete, los pañales, para que el bebé llame la atención. Madres amorosas, niñeras solícitas, criadas cariñosas o enfermeras profesionales acuden a la cuna tan pronto como oyen que un niño mimado emite el primer vagido. Camilito lograba que su madre le atendiera después de desgañitarse durante una hora seguida; muchos niños afortunados lo consiguen en menos de un minuto, pero hay millones de niños que no obtienen nunca una cosa ni otra. En el campamento de refugiados ruandeses en Tanzania me di cuenta de que los niños no lloraban. Sólo miraban fijamente a sus madres. Un médico me explicó que allí los niños no lloraban porque su cerebro ya hab
ía codificado a través de su larga miseria heredada que el llanto no les servía de nada. El dolor estaba asimilado al silencio. En la tragedia de Haití se ha visto en una foto famosa al bombero Óscar Vega con un niño de dos años en brazos, rescatado de los escombros. El niño tiene lágrimas en los ojos, pero tampoco llora. Sin duda ha aprendido bien la lección mucho antes de nacer. Sabe que al final del llanto no hay nada ni nadie. Sólo parece asombrado de seguir vivo.
Todo estaba oscuro, de pronto abrió los ojos, pero fue inútil, no veía nada, no oía nada, no sentía nada, desorientado quiso recordar dónde estaba, que día era, quién era… cuando todo volvió a temblar a su alrededor quiso emitir un grito y no pudo, sólo lloró al recordar: Haití 12 de enero de 2010, bonito empieza el año.
Este último ha sido de 7,1 en la escala de Richter, pero como medir las sacudidas a las que se deben someter nuestras conciencias, nuestra impasividad, nuestro desinterés, nuestro dejar las cosas como están…
Ahora, nos agitamos con campañas de solidaridad quita manchas, con lágrimas de cocodrilo tras haber devorado durante decenios a todos los miserables del planeta.
Haití, Indonesia, Etiopía, Eritrea, Niger, Congo, Nicaragua, Somalia, Honduras, Guatemala, Perú, Zambia, La franja de Gaza, el pueblo saharaui, Zimbawe, el Chad, Liberia, Surinam, Angola, Mozambique, Burundi, Tayikistán, Chechenia… son los epicentros, y vamos de terremoto en terremoto… cuando nos alcanzará la onda expansiva de la vergüenza.
¿Qué debemos hacer para que otros y otras puedan heredar la tierra?
Sin duda los grandes retos de la humanidad siguen siendo la pobreza, el deterioro del medioambiental, la enfermedad, las guerras…
Las Naciones Unidas nos han dicho que somos la primera generación capaz de invertir el rumbo de los acontecimientos.
Hoy más que nunca tenemos los recursos, y sabemos que es lo que debemos hacer para acabar con la pobreza extrema y el hambre. Sabemos que un desarrollo sostenible no sólo es posible, sino indispensable para garantizar la vida en el planeta. La lucha por la dignidad y la igualdad de todo ser humano es hoy un clamor en todo el mundo. Nunca antes, estuvimos tan cerca de erradicar algunas enfermedades de la faz de la tierra, y los recursos en investigación para combatir las nuevas nos posibilitan una esperanza de vida mayor. Seguimos sabiendo que las guerras son siempre evitables, aunque nos empeñemos en provocarlas…
Comenzamos este milenio, con la sensación que entrábamos en una nueva era, las Naciones Unidas lanzaron al mundo los Objetivos de Desarrollo del Milenio, con el entusiasmo y la fuerza de pensar que por los menos las 191 naciones que los ratificaban iban a hacer todo lo posible por cambiar las cosas.
Sin embargo, se suceden las cumbres, las conferencias internacionales, y aunque los discursos son políticamente correctos; las preguntas definitivas siguen sin quiénes las respondan. Ante la necesidad de compromisos reales, frente a la necesidad de repartir los bienes, de reducir nuestro consumo, de resolver pacíficamente nuestros conflictos; la mayoría dan la espalda y se van tan tranquilos, hasta la próxima cumbre, la próxima conferencia internacional, la elaboración del próximo discurso correcto que haya que pronunciar.
Esperemos que las campañas y la movilización de otros y otras menos proclives a mirar para otro lado, hagan que, sin escusas, 2015 sea el tiempo de una nueva humanidad.
Buenos días Canarias:
Hay una imagen de esta última semana que no logro apartar de mi mente.
Los titulares decían algo así: “Productores de lácteos de Bélgica derramaron el miércoles unos 3 millones de litros de leche fresca sobre los mismos verdes campos donde pastan las vacas lecheras, con el objeto de demostrar que los productores de Europa no pueden vivir de sus ventas.” La imagen era la de más de cuatrocientas cubas de leche con sus chorros abiertos tiñendo de blanco un inmenso prado.
Este tipo de cosas me ponen de muy mal humor, me resultan obscenas, me parece indigno que cayendo la que está cayendo, las cosas se sigan valorando como se valoran; sobre todo cuando se trata de salud o alimentación. ¿Es que acaso no nos hemos enterado aún que más de la mitad del planeta pasa hambre?
El pasado domingo me llamo Sidomu, vive en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, me dijo que si podía enviarles pastillas de hierro, que Fatimatu y Metchu tenían mucha anémia. Las mujeres saharauis que se quedan embarazadas ponen en riesgo sus vidas constantemente, a las condiciones ambientales hay que unir las gravísimas anemias que padecen debido a la falta de una buena alimentación.
Y nosotros derramando leche, tirando tomates y plátanos a los vertederos para que los precios de los productos no bajen, lo que deberíamos bajar a veces es la cara, pero de vergüenza.
El pasado jueves acudí, invitado por Cruz Roja, a la inauguración del centro Logístico de Ayuda Humanitaria que se acaba de abrir en el Puerto de la Luz. Indudablemente es un recurso más para la solidaridad y la justicia social del que todos nos tenemos que felicitar; pero una vez más, el boato, las fotos de cara a la galería, los compromisos forzados con quienes especulan con la pobreza de otros, los canapés para ricos y toda la corte que se mueve en estos actos protocolarios; dejaron muy en segundo plano la necesidad de entender que centros como estos se podría eliminar si el reparto equitativo de las riquezas y los recursos fuera real.
Y volvieron las imágenes de toda aquella leche derramada, ¡lo bien que hubiera venido almacenarla deshidratada en aquellas naves del Puerto de la Luz para atender a las zonas que ya empiezan a sufrir inundaciones!
El jueves pasado, todos quería salir en la foto, las filas de adelante se reservaron para las autoridades, luego los invitados, al final de la nave estaban ellos, los voluntarios y voluntarias, los que cuando hay una necesidad se ponen las pilas y van a socorrer al que lo necesita; sin duda ellos son los protagonistas y los verdaderos artífices de la solidaridad. Otros sólo ponen el dinero que les sobra después de hacer sus negocios, y no pocas veces especular con la suerte de aquellos a los que luego darán una limosna.
Jesús Montes Estrada es tercer teniente de alcalde y concejal de Cooperación y Solidaridad Internacional. Publicado en “La Nueva España”. http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008060600_35_643741__Gijon-famelica-legion