RSS

La verdadera esencia de las Olimpiadas.

14 Ago

Buenos días Canarias:

 

La semana pasada les hablé, metafóricamente, de las tormentas de verano; lejos estaba yo de saber que unas horas después de emitir el comentario estallaría en Georgia una aún más dura.

 

Nuestro mundo es tremendamente contradictorio, somos capaces de vivir entre la luz y la sombra. Podemos crear un microchip que controle con la más absoluta precisión una nave espacial, pero somos incapaces de erradicar la pobreza. Somos capaces de lo mejor y de lo peor.  Y la verdad es que a veces uno se desespera un poco cuando analiza estas cosas.

 

Este mes de agosto de 2008 nos está poniendo un poco más de manifiesto estas cosas, China y sus olimpiadas están copando mucha de las horas de información y ocio delante de nuestros televisores; y aunque uno se sitúe al margen del deporte, es casi imposible abstraerse absolutamente de este evento y el volumen de información que, desde Pekín, llegan al resto del planeta.

 

Ya les decía, la semana pasada, que la celebración de las mismas olimpiadas eran una contradicción; la celebración de unos juegos que en gran medida se fundan en valores de paz, de hermandad, de superación y competitividad desde el juego y el deporte; chocaban radicalmente con la realidad de un pueblo en el que muchos de los derechos humanos brillan por su ausencia. Sin embargo, nadie está libre como para arrojar la primera piedra. No habían hecho más que inaugurarse estos juegos de la polémica, y el resto del mundo quedábamos con el culo al aire: El gobierno Ruso provoca miles de muertos al bombardear Georgia y Osetia del Sur, la tregua olímpica no impide que disminuya la vergüenza de la violencia y las guerras que salpican aquí y allá todo nuestro planeta. El Consejo de Seguridad del las Naciones Unidas se reúne cuatro o cinco veces y no sabe qué decir. El gobierno de Estados Unidos pretende dar, una vez más, lecciones de democracia y paz, sin asumir que tiene records mundiales en lo contrario…

 

No siendo un forofo del deporte -que creo que en muchos momentos se convierte en opio del pueblo-, si tengo que decir, que muchas veces en él, o gracias a él, aflora lo más noble del ser humano. En una competición de estas características se superan todas las fronteras. El logro, el valor, el esfuerzo, el mérito, la nobleza, la deportividad, la superación, la solidaridad y en muchos casos hasta la justicia; no saben de color, de niveles de renta per cápita, ni de credos o ideales políticos.

 

Lástima que sólo sean eso, unos juegos, lástima que nos empeñemos en desvirtuar tanto su espíritu, para convertirlos en espectáculo, lástima que midamos el medallero y no aprendamos más de la esencia misma de lo que suponen.

 

En este mundo mediático, muchas serán las imágenes que queden para el recuerdo, como las de hace unos años aquel nadador africano que llegó el último tras un esfuerzo titánico que hizo levantarse y jalear a un pabellón entero. Sin duda para mí, y hasta hoy, la imagen es la del un pódium de tiro, en la que se abrazan una atleta rusa y una georgiana que han comprendido para que sirven las armas.

    

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en agosto 14, 2008 en Margullando en la realidad

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: