RSS

Desnudos ante la tragedia

21 Ago

Buenos días Canarias:

 

Dicen los psicólogos y psiquiatras que el ser humano está preparado increíblemente para soportar el dolor y el sufrimiento. Cuando nos encontramos en una situación extrema, nuestro cerebro genera determinadas sustancias que regulan nuestro cuerpo para poder soportar tanto el dolor físico como el emocional. Si esto no fuera así no podríamos soportarlo.

 

Pero cuando pasan los primeros momentos, el dolor y el sufrimiento se hacen tan patentes que entonces duele, y duele mucho.

 

Por desgracia, no son pocas las veces que nos sacuden las tragedias. A veces son lejanas. Las sentimos, pero en la distancia. Otras sin embargo, tocan a nuestra puerta o muy cerca de ella; entonces el drama adquiere dimensiones colosales. Y en esos momentos no se sabe que decir, y nos parece que lo mejor es callar, sentir, llorar, acompañar… Y posteriormente levantarnos y seguir adelante.

 

Mañana, o pasado mañana, otros seremos los que tengamos que volar; a los isleños no nos quedan más narices que utilizar este medio, para trasladarnos de un lado a otro más allá de nuestra isla. Sin embargo los riesgos los corremos en otros muchos momentos, y los asumimos casi sin darnos cuenta, sin pensarlo. La vida es un riesgo constante, y si pensáramos en ello, posiblemente el miedo nos paralizaría. Sin duda, esos riesgos,  hacen que de vez en cuando tomemos conciencia real del valor que tiene la vida, la salud, el bien estar nuestro y de nuestros seres querido.

 

Cuando un mazazo así nos golpea, surgen las preguntas; miles de preguntas sobre el sentido, sobre las cosas que valoramos, sobre lo que merece o no merece la pena, sobre como afrontamos la vida misma. Y entonces nos tambaleamos, nos damos cuenta de que son muy pocas nuestras seguridades, las certezas que tenemos se reducen a cuatro o cinco ideas, y entonces o nos llega la desesperanza o nos refugiamos en esas pocas certezas para seguir adelante.

 

Hay quienes piensan que la fe es un refugio fácil, ñoño e inmaduro para superar el dolor, para dar sentido a la propia existencia; sin embargo, yo en estos momentos agradezco tener fe, agradezco tener fundadas esperanzas en que la muerte no es el fin, tener certezas de que al final del camino hay una forma de existencia distinta, donde ya no hay dolor, ni sufrimiento, donde ya no hay lágrimas; porque nuestra vida será paz, luz y amor.

 

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en agosto 21, 2008 en Margullando en la realidad

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: