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¡Que gran invento!

23 Abr

Por Juan García Luján, en Somos nadie

No sé quién lo inventó, pero este cachivache es una auténtica pasada. Puedes conocer países lejanos sin moverte de tu casa, o sentado en el banco de un parque. Puedes aprender los conocimientos de otros más sabios. A través de él te pueden hablar los muertos, y pueden llorar los vivos. Los tristes son capaces de sonreír con sus historias. Los niños conocen otros mundos donde está prohibido prohibir, donde se permite soñar despierto a cualquier hora del día. Los viejos pueden usarlo para no olvidarse de la infancia que se fue, para recordar el paisaje que enterró el tiempo.

Hay mujeres que se disfrazaron de hombres para acceder a él. Es un invento que siempre molestó a los poderosos. En los años grises sufrió la persecución. Muchos lo escondieron para no jugarse la vida, otros, los necios, le pegaron fuego. Ya te digo que este invento no deja a nadie indiferente.

En mi casa tengo muchos. De todos los colores y tamaños. Unos más viejos, otros recién nacidos. Hay algunos a los que recurro muchas veces, otros apenas los he tocado, no los he descubierto o, todo hay que contarlo, quizá me decepcionaron en el primer encuentro. Hay algunos que no entiendo, son las cosas de construir un hogar sin leyes de extranjería ni fronteras.

Mi hija se fija mucho en los colores. Me dice aquél, hoy quiero aquél. Yo lo cojo y me pongo a recorrerlo con ella. Es curioso porque el mismo cachivache a mí me dice unas cosas y a ella otra. Es como si hablara distintas idiomas. A mí me habla con las letras, a mi hija con los dibujos. Mi hijo es más exigente. No se conforma con palabras y colores, quiere que tenga sonido. Y los hay con sonidos. Los abres y te saluda una vaca o te grita un gatito.

Supongo que sabes de quien te hablo. Del libro, claro, de los libros. Dicen que hoy es el día del libro. Felicidades, libro. Por darnos tanta compañía. No acabarán contigo. Lo intentaron los fusiles de los dictadores, los tribunales de la Inquisición, los deslumbrados por la televisión, los abducidos por el cine. Ahora vienen los predicadores de las nuevas tecnologías. No olvides nunca lo mal que funciona Unelco, vendrá el próximo apagón o volverá a fallar Telefónica. Te quedarás sin luz y sin Internet, pero esa noche volverá a salir la luna, y yo la buscaré con mi librito en la mano para ponerme debajo de ella, y con el libro abierto disfrutaré de los sueños de los otros, de las páginas llenas de risas, de versos, de intrigas, de caricias, de emociones…

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Publicado por en abril 23, 2010 en El margullo de otr@s

 

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