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Archivo de la etiqueta: Dolor

Lamento

Lamento no ser mejor imagesODP3VYB9

que el hombre que aparecía

en tus sueños.

Desde que reparto sombras

se me hacen cuesta arriba

las tardes de otoño.

He dejado de afirmarme

más allá de las nueve,

cuando me miran con recelo

hasta los gatos del barrio.

Lamento decepcionar

hasta los deseos que tuve,

ya ni los mendigos

me fían el futuro.

Enteré el hacha

bajo los despojos,

cuando me rendí a la evidencia

de que nunca seré

más que mi rastro.

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Publicado por en febrero 9, 2015 en Poemario

 

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Se precipitan las tardes hasta el recuerdo

                                                     A L.M.G.L.
 
Se precipitanANGEL TUMBAII
las tardes de otoño,
y esculpe el destino
un ángel que nunca tuvo alas.
Los silencios,
tan largos ya,
nublan la vista.
Sólo
recuerdos,
el leve roce
de unas plumas,
y tu piel
que se aleja.
 
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Publicado por en diciembre 4, 2013 en Poemario

 

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SAHARAUIS, SOLEDAD Y TRISTEZA

Bachir Ahmed en su blog Karma Saharauia

Si yo fuese poeta y tuviera un desengaño amoroso, quizá tendría que empezar escribiendo: Hoy me siento muy triste, ella me ha abandonado por otro y me ha dejado perdido en la inmensidad de una realidad que desconozco. Ahora serán otros labios los que besen los suyos, otras manos la que acaricien su cuerpo, otros ojos los que miren su corazón. Ella será feliz y yo lamentaré su pérdida, aunque nadie podrá arrancármela del corazón; ni ella misma. Hoy me siento solo y triste.

Todo eso y mucho más escribiría hoy, pero no soy poeta, aunque mi corazón este desgarrado de dolor.

Tengo la mirada perdida y mis ojos en la lejanía solo ven terror, barbarie y sangre. Oigo gritos lejanos que me piden ayuda que no puedo dar. Mis ojos se cubren de lágrimas y la impotencia me acobarda, me destruye, me desgarra las entrañas. Mis hermanos me llaman y yo los oigo, los siento y mi mano no llega a ellos. El humo me ciega, me hace llorar pero me niego a cerrar los ojos. Los mantengo abiertos, y a través de mis lágrimas veo  imágenes que me impactan; niños que lloran, mujeres que sangran, ancianos que huyen y hombres que mueren.

Me niego a ser impasible ante el criminal, reniego del pacifismo estúpido y amoral que se utiliza para subyugar al más débil. Vomito mi rabia con la mirada ante la atadura de lo correcto y me convierto en esclavo del mundo real. El mundo que mira para otro lado, el que permite la muerte de niños inocentes, el que asesina mujeres embarazadas, el que desprecia la dignidad.

Me niego a pertenecer a ese mundo irreal e inhumano, lo denuncio y lo desprecio. Le doy la espalda y escupo sobre sus estúpidas leyes ignominiosas y marrulleras.

No acepto la paz de los poderosos. Aquellos que con la sonrisa en los labios asesinan a escondidas, torturan y violan los derechos más elementales. Los que venden armas para aplastar la rabia contenida de los pueblos. Los que tienen talante pero no tienen talento.

Saco de lo más profundo de mi alma el recuerdo de los compañeros muertos, torturados, humillados y despreciados para que mi grito rebelde sea permanente. Digo alto y fuerte: ¡Me niego a aceptarlo!

Mi mirada será más triste, mi sonrisa apenas será una mueca, mientras persista en mi mente el sufrimiento de los miles de compatriotas que sufren diariamente las injusticias.

Reniego del hecho consumado y me uno al grito desgarrador de los jóvenes de mi tierra. Pido armas para no morir de rodillas, para defender mi dignidad; para que  nuestras mujeres sepan que sus hijos morirán con la cabeza alta, mirando al cobarde enemigo a los ojos. Que  la muerte no es muerte si está en juego mi dignidad. No quiero morir acorralado sin posibilidad de defensa, quiero hacerlo en libertad, a la luz del sol o al abrigo de las estrellas de mi desierto.

Basta ya de intereses de estado, de alabar tiranías, de esclavitud consentida, de derechos inhumanos, de venta de armas, de expolio, de torturas, de desapariciones, de realidades irreales.

Basta ya de injusticias, de palabras vacías, de mentiras piadosas, de mercadeo con nuestro destino. No deseo referéndum, ni autodeterminación, ni que otros decidan por mi, mi destino lo elijo yo. Pedir libertad me ha convertido en un delincuente, en un refugiado, en un sin tierra, en un nadie.

No negocio mi muerte, ni acepto estrechar la mano tendida y ensangrentada del asesino de mis hermanos. Desprecio el politiqueo barato de soluciones inciertas. Aborrezco la vileza de las declaraciones interesadas, donde la vida humana está por debajo de los intereses comerciales. Denuncio el servilismo y la corrupción, el besamanos y el miedo, la esclavitud y el racismo.

Admiro a la gente, a los que salen a la calle y reclaman, a los que se oponen, a los que no aceptan, a los que denuncian, a los que te abrazan. Amo a mis mujeres, a mis ancianos, a mis hombres, a mis niños, en definitiva, amo la vida.

 Mi dignidad es sagrada, por eso hoy se ha roto algo en mi interior. Ya no soy el mismo. Mi existencia es más triste y efímera. Ya he dejado ser yo y soy nosotros.  Tengo la mirada triste de los hombres, el llanto contenido de las madres y las lágrimas de los niños del Sahara.

No soporto tanta impunidad. Hoy me duele el alma y me siento solo y triste.

14 de febrero de 2010 – 35 años del Acuerdo Tripartito de Madrid

 

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