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Presentación de “Tiempos apócrifos”. Helio Ayala Díaz.

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En el incomparable marco de la Casa Museo Pérez Galdós, de Las Palmas de Gran Canaria, se presentó el pasado jueves 13 de octubre de 2016, el poemario “Tiempos apócrifos” del poeta y narrador Helio Ayala Díaz.

El acto contó con la participación, además del autor, del también poeta y narrador Juan Francisco González-Díaz, autor del prólogo de la obra, y entre el público asistente también se encontraba el poeta cubano Manuel Díaz Martínez, quien obsequió al autor con unas bellas palabras para la contraportada.

A continuación reproducimos parte de las palabras del prólogo, de la contracubierta, así como algunas de las palabras que el autor dirigió al publico asistente.

Del prólogo de Juan Francisco González-Díaz, poeta y narrador. Editor y Presidente del Centro Canario de Estudios Caribeños –El Atlántico-.

“Qué tiempos son los que Helio poetiza. El de las magnitudes físicas que miden las duraciones o separaciones de los hechos. El de los acontecimientos simultáneos, en un supuesto estadio – ¿presente?–, que se hacen relativos para quienes observan. O aquellos que sus transcurso van a estar en dependencia de donde se encuentre quien los vea, según el estado de movimiento en que permanezca. De todos estos tiempos se nutre el poemario. De un poquito de todos ellos, y de ninguno en específico.
En el libro los tiempos no son los de los relojes. Ni los de las medidas cuánticas, entropías, o equilibrios. El autor se ocupa de tiempos en que no puntean los espacios. Tiempos del hacer, de un hacer, que no fenece. Tiempos de difíciles, o imposibles, mediciones.
No por casualidades, ni displicencias, Helio los suscribe como tiempos apócrifos. Él, en su condición de licenciado en teología y profesor de religión, no nos permite dejar desapercibido el peliagudo ámbito de las exégesis, al acercarnos a los versos de sus Tiempos apócrifos.
Apócrifos aquí no alude a lo falso, lo supuesto, o lo fingido. Tampoco está relacionado con la correspondencia a la época, o al autor que se le otorga. Apócrifos, en este poemario, se refiere a lo que está fuera de los cánones, de las reglas, y donde priman las fantasías. (…)
Ayala Díaz, con el título del libro, los encabezamientos de las secciones y la personal marcada polisemia de sus versos, se siente, se sitúa, en las realidades del actual presente, como heredero de aquellas trascendencias, a las que invoca, dándoles vigencias desde la contemporaneidad.
Tiempos apócrifos, con un lenguaje contemporáneo, variado, heterodoxo, dúctilmente se articula en tres secciones. Epílogos de la revelación, Libro de las lamentaciones y Prólogo de las intuiciones”.

De la contracubierta, palabras de Manuel Díaz Martínez, poeta y escritor.

“Leyendo los poemas que Helio Ayala Díaz ha reunido bajo el elocuente título de Tiempos apócrifos asistí de nuevo a ese diálogo, de intensidad variable según el artista y su circunstancia, que los poetas más apegados al mundo objetivo, como Helio, suelen establecer entre su experiencia personal –por lo común situada en la nostalgia, que es un ayer domesticado– y su mirada –siempre inquisitiva, a veces resignada y a veces rebelde– sobre la realidad que los rodea, que es, en todo momento y lugar, una inagotable fuente de insatisfacciones. Celebro que los artistas no vuelvan la espalda a la cotidianidad de la vida, que es donde está lo que somos, donde quizás descubrimos lo que quisiéramos ser y donde nos encuentra lo que nos trasciende.”

Palabras de presentación de Helio Ayala Díaz.

“Quiero comenzar dando las gracias a los responsables de la Casa Museo Pérez Galdós, por permitirme presentar “Tiempos apócrifos” en este lugar, que sin duda es un templo para cualquier escritor.

Dar las gracias a todos y todas ustedes por querer compartir conmigo este momento.

Agradecer a Manuel Díaz Martínez y a Juan Francisco González-Díaz, el cariño y las palabras que han depositado en este libro.

Al Centro Canario de Estudios Caribeños -El Atlántico- y a su sello editorial “Cuadernos la Gueldera” por hacerlo posible.

Y especialmente a los amigos y amigas del Taller Literario “Espejo de Paciencia”, con los que confronté la mayoría de estos poemas.

No es un despiste, que este poemario no tenga dedicatoria, decidí que al ser mi primera publicación poética, eran tantos a los que debía recordar que sería poco apropiada una dedicatoria tan larga. Pero quiero dejar hoy patente algunos agradecimientos, además de los ya mencionados:

Me gustaría recordar hoy a Andrés Ramírez, el que fue mi vecino de siempre. Él fue mi chofer en las mañanas al instituto, celebró conmigo mi primer premio escolar de poesía, y fue mi primer editor. Fotocopió mis poemas en su empresa, e hizo mi primer cuadernillo de poemas.

A Sebastíán de la Nuez, que fue mi primer crítico, y me dijo, después de leer “Recuerdos al Viento”, que perseverara en la lectura y la escritura.

A mi familia y amigos de aquellos años 80 que fueron mis primeros lectores.

A Floro, que se atrevió a musicalizar algunos de aquellos poemas, y con quien -con el desparpajo propio de aquella edad- recorrí muchas emisoras de radio y encuentros de poesía por todo la Isla.

A todos y todas los que han compartido mis tiempos canónicos y apócrifos, los y las que me enseñaron a amar y a llorar, a revelarme y a soñar, a salir de mí y a encontrarme en lo más profundo de mi ser, a los que me dieron la palabra y los que me han enseñado a amar el silencio, a todos y todas mis maestros, y a todos y todas mis alumnos y alumnas que cada día me siguen enseñando. 

Y como no, a Bea que llena de colores tan marvillosos como lo de esta portada, mi vida.  

Para los que sentimos la poesía, publicar un poemario en un momento en el que se escriben muchos poemas, pero quizás se lee poca poesía, es una osadía, un atrevimiento. Pero entiéndanme bien, no quiero poner en tela de juicio nada de lo que se está haciendo, al contrario, celebro que hoy esté al alcance de todos publicar, que proliferen los talleres de creación literaria, que en las redes circulen y crezcan los intentos, pero a la misma vez me da cierto pudor la falta de contraste, la poca lectura, la ausencia de espacios de auténtica crítica literaria donde se deben forjan los buenos escritores. Son quizás también “tiempos apócrifos” también para la literatura.

Empecé a escribir con catorce años, pero es hace bien poco cuando me atrevía a empezar a publicar. Aun me siento aprendiz. Titubeante en unos pasos que no pretendo me lleven a ningún sitio. Escribo porque me gusta, y me gusta escribir porque me encanta leer. La poesía es un arma cargada de futuro, pero ya se sabe que las armas las carga el diablo.

Comencé escribiendo, como casi todos, poemas de amor, luego descubría que también me servía para conocerme, revelarme, salvarme. La poesía me servía y me sirve, para crear otro mundo, el mundo que pugna por saltar de las cuartillas y hacerse real, el mundo que soñaba entre canciones de Silvio y libros de segunda mano.

Hago mías estas palabras de Octavio Paz:

 “El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres, cualquiera que sea su temperamento, su ánimo o su disposición. Ahora bien, el poema no es sino eso: posibilidad, algo que sólo se anima al contacto de un lector o de un oyente. Hay una nota común a todos los poemas, sin la cual no serían nunca poesía: la participación. Cada vez que el lector revive de veras el poema, accede a un estado a un estado que podemos llamar poético. el poema es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia. La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador.”

Tiempos apócrifos, lleva mucho tiempo entre luces y sombras, esperando su momento. Espero que haya acertado, y si no es así, ustedes que me quieren bien, sabrán perdonar mi atrevimiento.”

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Publicado por en octubre 15, 2016 en Libros, Poemario, Tiempos apócrifos

 

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27 DE FEBRERO

morgan160228Ninguna huella se pierde.

La arena siempre recuerda

el abrazo de los pies.

Ni el soplo de Samûn

puede barrer los recuerdos,

las heridas.

Todas las melfas acarician,

todas las palabras que se dieron,

los cantos de Mariam,

las estrellas que nos guían.

Nadie se pierde en el desierto

si sigue el camino.

 

No es un espejismo,

la jaima está ahí,

tras las dunas.

Y todos,

nos esperan.

 
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Publicado por en febrero 28, 2016 en Arena entre los pies, Poemario

 

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Reminiscencias

reminiscenciaSorbo a sorbo,

en el viejo sillón de orejas,

vienen los días.

Ya no te escucho

enfurruñar los recuentos.

Olvidamos dar cuerda

al reloj de campana,

y en todas las esquinas

fallan las fuerzas.

Las emociones van  más allá

de cortos adioses,

tras los cristales.

Dilatamos los encuentros,

sabiendo,

que todo dijimos,

que sólo nos quedan,

reminiscencias en la mirada.

 
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Publicado por en junio 7, 2015 en Poemario

 

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Arrugas rebelde

Entre arrugas rebeldes

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de un vaquero azul,

escuché reproches de mujeres imposibles.

Fueron cayéndose de los bolsillos

palabras acorchadas,

pesadillas de hambre

y serpientes de mar.

Siglos atrás,

en el tiempo de las mariposas,

el enemigo

sólo era rival,

y en el horizonte,

una guitarra

buscaba un adjetivo

para finalizar el viaje.

 
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Publicado por en mayo 27, 2015 en Poemario

 

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Sombras de Durbar

Y si todo fuera un sueño,1430134879_926643_1430142467_album_normal
y de polvo y cenizas
los recuerdos.
Y si las calles que dejamos
para otro ocasión,
siguieran intactas,
como las risas
perennes de los niños.
Y si solo la mirada perdida
de una Kumari,
en el palacio dorado de su infancia.
Y si todo fuera un sueño
y estuviesen todos,
los que se fueron esperando,
despertando,
cantando mantras
en el Templo de los monos
para dejar de temblar.

 
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Publicado por en mayo 5, 2015 en Poemario

 

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De versos y poetas

Los días que se colaron

Foto Daniel Robles Cruz. México

Foto Daniel Robles Cruz. México

sin música de fondo,

dejaron para el recuerdo

versos opacos.

Los silencios

que guardamos,

para más adelante,

surgen como rugidos

ahora que despierto.

No voy a olvidar

que también el diablo

fue un ángel antes.

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Publicado por en marzo 21, 2015 en Poemario

 

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LO SÉ

De buena tinta sé,
que se quejan tus librosuntitled
en los estantes.
Que acumulan polvo
los poemas,
y hasta las ideas,
que dejé de apuntar,
amarillean nostálgicas.
Solo hay tiempo
de prospectos,
y viejas recetas
para seguir corriendo.
 
Una tarde de estas,
lo sé,
me quedaré solo contigo,
cerraré las puertas.
Entonces,
serás mi verso,
mi única novela,
todas mis prisas
 
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Publicado por en octubre 18, 2014 en Poemario

 

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